Gaete Quezada, Ricardo
Resumen Actualmente, existe en la literatura un amplio
debate sobre los aspectos epistemológicos y metodológicos más importantes de la
Teoría Fundamentada desarrollada por Glaser y Strauss en 1967, especialmente
por las discrepancias surgidas entre sus creadores originales, por lo que el
presente artículo enfatiza en los principios y, muy especialmente, en los
procedimientos asociados con este enfoque de investigación. Se identifican como
principios más importantes y distintivos de la Teoría Fundamentada al muestreo
teórico, el método de comparación constante y la generación de teorías
substantivas basados en los datos obtenidos en la investigación. Asimismo,
desde una perspectiva holística, resumimos en tres las etapas del procedimiento
de aplicación de la Teoría Fundamentada: microanálisis, codificación y
redacción de la teoría.
Palabras clave: investigación cualitativa, teoría
fundamentada, método de comparación constante.
Introducción
Según Alonso (1998), la orientación cualitativa de la
investigación se desarrolla como “prácticas situadas”, es decir, dando
importancia con ello a la forma como construyen su propio mundo los miembros de
una comunidad determinada, por encima de posiciones estáticas e individuales
generadas a partir de la estructura formal de una organización social, y en
donde el lenguaje y la acción simbólica expresados por los actores sociales se
transforman en el medio principal para analizar los procesos de producción y
reproducción de lo social. Por ello, la
información (datos) obtenida en una investigación cualitativa se expresa a
través de los discursos o puntos de vista que manifiestan los actores sociales
respecto del problema investigado, a diferencia de un estudio cuantitativo en
el cual los datos normalmente poseen una connotación numérica, donde la
realidad social es interpretada de manera abierta (lópez Doblas, 2005).
En este contexto, en la etapa de examen e interpretación de
los resultados obtenidos en la investigación cualitativa también es posible
construir teoría, a partir del análisis de los textos de entrevistas o focus
group, lo que se conoce como la Teoría Fundamentada en los datos o Grounded
Theory, desarrollada en 1967 por Barney Glaser y Anselm Strauss (Corbin y
Strauss, 1990; Valles, 1997; Rodríguez Gómez et al, 1999; Charmaz, 2000;
Strauss y Corbin, 2002; Clarke, 2003; Raymond, 2005; Charmaz, 2006; Trinidad et
al., 2006; Andréu et al., 2007; Trinidad y Jaime, 2007; Rodríguez martínez,
2008; Cooney, 2010; Escalante, 2011; licqurish y Seibold, 2011; Sbaraini et
al., 2011; Hall et al., 2013). Sin embargo, las bases y procedimientos de
aplicación de la Teoría Fundamentada (TF) han estado marcados por las
diferencias que surgieron entre sus autores originales (Hernández y Sánchez,
2008), generándose así lo que se denomina como las escuelas o corrientes
“glaseriana” y “straussiana” (Cooney, 2010; Jones y Alony, 2011), las que
respectivamente enfatizan, por una parte, en la generación de la teoría a
partir de los datos producidos por la propia investigación y, por la otra,
concentrándose en la descripción y análisis de los datos mediante nuevos
instrumentos como la codificación axial o la utilización de programas
informáticos para desarrollar los análisis (Clarke, 2003; Raymond, 2005;
Valles, 2005; Charmaz, 2006; Trinidad et al., 2006; Andréu et al, 2007; Cooney,
2010; Escalante, 2011; Jones y Alony, 2011; licqurish y Seibold, 2011; Sbaraini
et al., 2011; Hall et al., 2013). Así, el presente artículo analiza a la TF
desde una perspectiva integradora y holística, ubicando el énfasis en destacar
las bases principales de la misma, y muy especialmente en los elementos más
importantes relacionados con los procedimientos para su aplicación al análisis
de datos cualitativos, especialmente aquellos generados a partir de las
transcripciones de entrevistas y focus group.
II Bases de la teoría fundamentada en los datos (Grounded
Theory)
De acuerdo con Strauss y Corbin (2002:13), la TF “es una
teoría derivada de datos recopilados”, destacando que este enfoque considera a
la estrecha relación entre la recolección de los datos, su análisis y la
posterior elaboración de una teoría basada en los datos obtenidos en el estudio
como una de sus características fundamentales. De esta forma, la TF se
caracteriza por la generación o surgimiento de una teoría a partir de la
información proporcionada por los propios sujetos sociales, que viven o están
relacionados estrechamente con la problemática estudiada, a través de lo cual
se intenta explicar los fenómenos o procesos sociales analizados en una
investigación (Rodríguez Gómez et al., 1999; Charmaz, 2000; Strauss y Corbin,
2002; Trinidad et al., 2006; Andréu et al., 2007). Sin embargo, pese a su
amplitud, Suddaby (2006) reflexiona acerca de lo que no es la TF, identificando
seis conceptos erróneos al respecto: -no es una excusa para ignorar la
literatura. -no es una presentación de datos en bruto. -no es un examen de
teorías, análisis de contenidos o un conteo de palabras. -no es la simple
rutina de aplicar formulas técnicas a los datos. -no es perfecta. -no es fácil.
GAETE Quezada, Ricardo
Ciencia, Docencia Y Tecnología | Vol. XXV | Nº 48 | Mayo DE 2014
| (149 – 172
Así, a nuestro juicio, es posible identificar tres bases
fundamentales que sustentan la propuesta metodológica original de Glaser y
Strauss: el muestreo teórico, el método de comparación constante y la
generación de teorías a partir de los datos obtenidos en la investigación. Es
importante señalar que, con el transcurso de los años, la TF en su versión
inicial ha recibido importantes aportes de autores tales como Corbin y Strauss
(1990) o Charmaz (2006), lo que ha permitido la aparición de diferentes
perspectivas y énfasis en dicha Teoría (Goulding, 1998; Andréu et al., 2007;
Allen, 2010; Cooney, 2010; Jones y Alony: 2011).
II.1. El muestreo teórico Según Glaser y Strauss (2006:45),
el muestreo teórico
“es el proceso de recolección de datos para la generación de
códigos, por el que el analista recoge conjuntamente, la teoría y analiza sus
datos y decide qué datos recoger en adelante y dónde encontrarlos, para
desarrollar su teoría que emerge de los mismos”,
reflejando así uno de los elementos distintivos de la TF: el
carácter simultáneo que posee la recogida y el análisis de los datos. Asimismo,
Trinidad et al. (2006) afirman que este proceso permite al investigador
identificar categorías sobre personas o sucesos, las que deben “emerger” de los
datos obtenidos durante la investigación que le permitan profundizar en
información que sea relevante para construir una teoría, por lo que la calidad
de los conceptos identificados es un aspecto importante, señalando que el
muestreo teórico debe finalizar cuando la información (datos) se satura, es
decir, no surgen nuevos conceptos y éstos comienzan a repetirse en el discurso
de los diferentes informantes clave que aportaron datos a través de
entrevistas, focus group u otra técnica cualitativa de recolección de
información, lo que la literatura relativa a la TF denomina “saturación
teórica”. Por ello, como señalan Rodríguez Gómez et al. (1999:49): “lo
importante no es el número de casos, sino la potencialidad de cada uno para
ayudar al investigador a desarrollar una mayor comprensión teórica sobre el
área que está estudiando”. Así, mediante el muestreo teórico, el investigador
tiene la posibilidad de escoger los casos a estudiar según su aporte al
análisis del objeto de estudio, definiendo el qué y a quién incorporar en la
investigación a medida que se desarrolla el trabajo de campo (Trinidad et al.,
2003; Trinidad y Jaime, 2007), teniendo como principal criterio para definir su
muestreo a la saturación teórica, que se configura cuando “los nuevos datos
comienzan a ser repetitivos y dejan de aportar información novedosa” (Trinidad
et al., 2006:25), lo que le indica al investigador que no es posible obtener
nuevos datos o nueva información acerca de una categoría (Valles, 1997; Glaser
y Strauss, 2006; Trinidad et al., 2006).
II.2. El método de comparación constante De acuerdo con
Glaser y Strauss (2006), tradicionalmente existen dos aproximaciones para el
análisis de los datos cualitativos:
(a) codificar los datos primero y luego analizarlos, para
convertirlos en información confiable para probar provisionalmente una
hipótesis; o bien,
(b) analizar los datos y luego codificarlos, para la
generación de ideas integradas por categorías y sus propiedades e hipótesis, lo
que le permitirá rediseñar y reintegrar conceptos que emergen tanto de los
datos como de los comentarios del propio investigador sobre los mismos.
Así, según los propios Glaser y Strauss (2006:102) el método
de comparación constante es propuesto por estos autores como “un tercer enfoque
de análisis de datos cualitativos que combine el procedimiento de comparación
explícita del primero y el estilo de desarrollo de teoría del segundo”, para lo
cual describen cuatro etapas para aplicar esta tercera vía de análisis de datos
cualitativos: 1° Comparación de incidentes aplicables a cada categoría. 2°
integración de categorías y sus propiedades. 3° Delimitación de la teoría. 4°
Redacción de la teoría. De esta forma, el método de comparación constante se
transforma en uno de los elementos distintivos de la TF aplicada al análisis de
datos cualitativos (Goulding, 1998; Suddaby, 2006; Andréu et al., 2007; Kolb,
2012), no con el propósito de comprobación o generalización sino más bien para
generar categorías conceptuales y sus respectivas propiedades (Trinidad et al.,
2006; Kolb, 2012), siendo más apropiada cuando el estudio de las interacciones
o experiencias sociales pretenden explicar un proceso, no para probar o
verificar una teoría ya existente (lingard et al., 2008).
aplicarlos conjunta e integradamente al análisis tanto de
los datos generados por la propia investigación, como sobre aquellos
provenientes de fuentes secundarias. Así, la utilización de los principios y
procedimientos de la TF en un estudio empírico exige tener presente algunas
dificultades u obstáculos que pueden surgir en su aplicación, tales como:
reconocer oportunamente cuándo los datos efectivamente alcanzan el nivel de
saturación teórica; la rigurosidad con la que debe aplicarse el proceso
simultáneo de recolectar y analizar los datos conjuntamente con la generación
de la teoría; la flexibilidad que el investigador debe poseer para aplicar
procedimientos que le exigirán avanzar y retroceder en la exploración de
diferentes interpretaciones y reinterpretaciones de los datos, categorías e
hipótesis generadas durante el proceso de aplicación de la TF.
.3. La generación de teorías Como se ha indicado
anteriormente, existe un consenso en considerar al muestreo teórico y al método
de comparación constante como los pilares o principios fundamentales de la TF
(Boeije, 2002; Glaser y Strauss, 2006; Suddaby, 2006; lingard et al., 2008).
Sin embargo, creemos que es absolutamente destacable como un tercer elemento
distintivo la positiva acogida que este enfoque hace de la influencia de Robert
K. merton para generar teorías de alcance medio, a partir de datos cualitativos
(Glaser y Strauss: 2006; Andréu et al., 2007). Así, la TF dentro de un análisis
cualitativo de los datos ofrece la posibilidad de generar dos tipos de teorías:
substantiva y formal (Glaser y Strauss: 2006; Trinidad et al., 2006; Andréu et
al., 2007). Una teoría substantiva, según Andréu et al. (2007) se produce como
resultado de investigar un área social específica, donde la aplicación de dicha
teoría substantiva elaborada por el investigador se encuentra limitada a dicha
área de estudio, recomendando primero aplicar las teorías ya existentes al
análisis de los datos generados en la investigación, y posteriormente formular
teorías específicas. El otro tipo de teoría propuesto por Glaser y Strauss
(2006) es la teoría formal, la que se desarrolla para analizar fenómenos
sociales más amplios y genéricos. Estas teorías se desarrollan a partir de una
serie de teorías substantivas, y especialmente a partir de los datos obtenidos
en una investigación.
III. Etapas del procedimiento de análisis de los datos a
través de la TF
Según Charmaz (2000:509), los métodos de la TF consisten en
“directrices inductivas sistemáticas para recolectar y analizar datos para
construir marcos teóricos de alcance medio que explican los datos recogidos”,
reconociendo asimismo el importante efecto legitimador que los investigadores
cualitativos otorgan a los métodos de la teoría fundamentada para perfeccionar
sus análisis. En confirmación de lo anterior, Rodríguez Gómez et al. (1999)
señalan que el énfasis en la generación de teoría a partir de los datos es una
de las principales diferencias entre la teoría fundamentada y el resto de
métodos cualitativos existentes, recalcando que quien decide utilizar esta
teoría debe asumir la responsabilidad de interpretar la información obtenida en
la investigación mediante categorías abstractas, y las relaciones que se logren
establecer entre las mismas a través de la identificación de sus propiedades.
Así, las etapas o pasos que se seguirán en el proceso de análisis de los textos
de las transcripciones obtenidos en las entrevistas o focus group, por ejemplo,
de acuerdo a los principales planteamientos de la TF, serían tres: 1)
identificación de los incidentes para asignarle códigos; 2) comparación de los
códigos sustantivos, conceptos y categorías, y 3) integración de estos
elementos en una teoría que se elabora a partir de los datos que permitan
construir hipótesis teóricas (Trinidad et al., 2003; Trinidad y Jaime: 2007;
Kolb, 2012). Sin embargo, es importante destacar que, si bien las fases de
análisis se presentan como etapas o pasos sucesivos, el nivel de integración y
simultaneidad con la que se desarrollan cada una de ellas es bastante elevada
en la práctica, no existiendo necesariamente una separación evidente entre una
y otra al momento de su aplicación empírica en el análisis de los datos
generados por la investigación.
Además, para desarrollar el proceso de análisis de los
discursos existentes en los textos de transcripciones de las entrevistas o
focus group, es posible apoyarse en el software Atlas Ti, ya que este programa
computacional desarrolla su estructura de análisis lógico de acuerdo a los
planteamientos de la Grounded Theory elaborada por Glaser y Strauss en 1967
(Trinidad et al., 2006; Andréu et al., 2007), no obstante el abierto rechazo de
Barney Glaser al uso de software informático para analizar los datos mediante
la TF (Valles, 2005).
III.1. El microanálisis El microanálisis consiste en un
análisis detallado y pormenorizado, “palabra por palabra” o “línea por línea”,
de los textos examinados (Charmaz, 2000; Strauss y Corbin, 2002; Charmaz,
2006). Se utiliza para analizar e interpretar datos de manera cuidadosa,
identificando porciones de texto dentro de cada entrevista realizada (Trinidad
et al., 2003) con el propósito de generar las categorías iniciales con sus
correspondientes propiedades y dimensiones, que permitan relacionar los
diferentes conceptos que surgen de los discursos de los actores sociales
entrevistados en relación con nuestro problema de investigación, lo que
posibilitará posteriormente realizar el proceso de codificación de manera más
expedita. Así, el propósito de esta etapa es realizar una primera reducción de
los datos obtenidos, los que serán codificados en la siguiente fase, por lo que
Strauss y Corbin (2002:63) señalan que, si bien el microanálisis implica una
minuciosa revisión línea por línea, también “se puede aplicar a una palabra,
oración o párrafo”. Además, Charmaz (2006:50) afirma que el análisis palabra
por palabra “puede ser particularmente útil cuando se trabaja con documentos o
ciertos tipos de materiales efímeros, como los datos de internet”. Como señalan
Trinidad et al. (2006:25), las porciones de texto seleccionadas identifican
“incidentes”, los que son entendidos como “aquella porción de los datos […] que
tiene significación en sí misma”, es decir, partes de las entrevistas o focus
group que pueden ser analizadas separadamente porque son importantes para el
estudio del problema de la investigación, debido a que contienen los símbolos,
palabras clave
o temas relevantes. Dichos incidentes son comparados unos
con otros “en cuanto a sus propiedades y dimensiones, en busca de similitudes y
diferencias, y se ubica en una categoría” (Strauss y Corbin, 2002:86). los
incidentes identificados en el texto deben recibir una denominación común,
abstracta y conceptual, como códigos, que según Valles (1997:349) permitan al
investigador agrupar “un conjunto variopinto de fragmentos de entrevista que
comparten una misma idea”, lo que se transformará posteriormente en la base de
la codificación abierta, algo que Charmaz (2006) ratifica señalando que, tanto
la revisión de los textos por palabra o como por líneas, corresponden a la
codificación inicial, dando paso posteriormente a codificaciones más
específicas. Asimismo, un elemento importantísimo de la TF que debe tenerse en
cuenta desde un comienzo del análisis de los textos es la redacción de
memorandos, que permitan al investigador registrar y recopilar las ideas,
preguntas, o hipótesis que puedan surgir al entrar en contacto con los textos,
y que le permitirán posteriormente al investigador articular los conceptos y
elementos en la redacción de la teoría que surja de los datos (Strauss y
Corbin: 2002; Trinidad et al., 2003; Trinidad et al., 2006; Andréu et al.,
2007; Trinidad y Jaime: 2007). De acuerdo con Charmaz (2006:72), en esta etapa
la redacción de “memorandos” se transforma en un paso intermedio fundamental
entre la recogida de los datos y la transcripción de la teoría, exigiendo al
investigador analizar los datos y los códigos tempranamente en la
investigación, señalando que “conversando con uno mismo al escribir notas,
nuevas ideas y perspectivas surgen durante el acto de escribir”, por lo que la
redacción de “memos” debe ser un acto permanente y constante a lo largo de la investigación,
pero especialmente al momento de entrar en contacto con los datos, al
identificar los incidentes que luego serán codificados. En síntesis, el
microanálisis plantea un acercamiento inicial del investigador a los textos
analizados, efectuando una primera reducción de los datos obtenidos mediante la
identificación de incidentes que aporten elementos útiles para el análisis del
problema a partir de los discursos de los actores, que a su vez proporcionen el
material de base con el cual realizar el proceso de codificación.
.2. Etapa de Codificación Según Rodríguez martínez
(2008:153), codificar en la TF obliga al investigador a “crear categorías a
partir de una interpretación de los datos”, lo que pone de manifiesto que, bajo
esta teoría, no es necesario contar con categorías predeterminadas para
realizar la codificación. De esta manera, la etapa de codificación se
transforma en un momento medular del proceso de análisis mediante la TF, razón
por la cual nos referiremos brevemente a cada una de las modalidades de
codificación antes señaladas. Así, esta etapa implica realizar los procesos de
codificación abierta, axial y selectiva (Corbin y Strauss: 1990; Trinidad et
al., 2006; Andréu et al., 2007), obligando al investigador a realizar un examen
analítico y descriptivo de los datos, “escuchando” a los entrevistados a través
de la lectura y revisión de los textos, para reconocer qué dicen y cómo están
planteando sus discursos.
III.2.1. Codificación Abierta Es el proceso analítico a
través del cual el investigador debe identificar en los textos aquellos
conceptos fundamentales relacionados con su investigación, a la vez que se
descubren las propiedades y dimensiones de los mismos (Valles, 1997; Strauss y
Corbin: 2002; Andréu et al., 2007). De acuerdo con Trinidad et al. (2006:48),
en esta modalidad de codificación el investigador “aprende a permanecer abierto
a cualquier idea que se pueda originar desde los datos”, destacando además que
la codificación realizada no gira solo en torno a los datos textuales con los
que se trabaja, sino también respecto de la experiencia y la revisión de la
literatura sobre el problema de investigación. En esta fase, surge uno de los
principios primordiales de la TF: la comparación constante. lo anterior, porque
se debe descomponer y examinar minuciosamente los textos, para poder
compararlos e identificar similitudes y diferencias, lo que según Strauss y
Corbin (2002:111) tiene por propósito agrupar o clasificar en categorías a “los
acontecimientos, sucesos, objetos y acciones o interacciones que se consideran
conceptualmente similares en su naturaleza o relacionados en el significado”, debido
a su capacidad de representar fenómenos porque comparten características y
significados comunes que permite agruparlos. otro aspecto importante en este
proceso es la denominación que se otorgue a los incidentes identificados en los
textos analizados, lo que según Strauss y Corbin (2002) se puede realizar a
partir de lo que los propios entrevistados señalan con sus palabras en la
entrevista, lo que se denomina “código en vivo”. igualmente, cuando el
investigador identifica y compara los códigos, puede denominarlos basándose en
el significado que tienen los incidentes para el analista, lo que se conoce
como “construcción sociológica”. En
cualquiera de los casos, código en vivo o construcción sociológica, la
denominación otorgada será determinante para agrupar los incidentes cuando
poseen características o propiedades comunes, en cuyo caso deberá ocuparse el
mismo nombre o código según la opción utilizada. Asimismo, Charmaz (2000:515)
identifica cinco criterios de comparación de los códigos identificados durante
esta etapa: a) comparar diferentes personas (entrevistados) según sus puntos de
vista, situaciones, acciones o experiencias; b) comparar los datos de los
mismos individuos en diferentes puntos en el tiempo; c) comparar incidente por
incidente; d) comparar los datos con la categoría; y e) comparar una categoría
con otras categorías. Una vez codificados todos los incidentes identificados en
los textos de las transcripciones, corresponde agrupar los códigos (conceptos)
registrados “bajo un término más explicativo denominado categoría” (Andréu et
al., 2007:69). Asimismo, según Strauss y Corbin (2002:124), las categorías son
“conceptos derivados de los datos, que representan fenómenos”, agregando que
los fenómenos responden a la pregunta: ¿qué pasa aquí?, y de acuerdo con estos
mismos autores, una categoría implica “ideas analíticas pertinentes que emergen
de nuestros datos”. Según Glaser y Strauss (2006:36), una categoría describe
“un elemento conceptual de la teoría. Una propiedad, a su vez, es un aspecto
conceptual o elemento de una categoría”, señalando que las categorías se
distinguen por poseer determinadas propiedades que las hacen únicas dentro de
la teoría.
De esta manera, para Strauss y Corbin (2002), las
propiedades que puede contener una categoría son las características que la
definen y le dan significado, elementos distintivos que, según Trinidad et al.
(2006), pueden traducirse en dimensiones, condiciones, causas o consecuencias,
y que, a su vez, permite ubicar en cada categoría a los acontecimientos,
sucesos, objetos o acciones antes mencionados que se encuentran relacionados
conceptualmente, y que fueron codificados en el microanálisis de los
incidentes.
III.2.2. Codificación Axial En esta etapa, lo que se
pretende es establecer relaciones entre las categorías y sus respectivas
sub-categorías, así como con otras categorías identificadas dentro de la
investigación en la fase de codificación abierta, tomando en consideración para
establecer estas relaciones entre categorías a las propiedades y dimensiones
que describen a cada una de las categorías identificadas (Valles, 1997;
Charmaz, 2000; Strauss y Corbin, 2002; Charmaz, 2006; Andréu et al., 2007). En
términos concretos, la codificación axial según Andréu et al. (2007:92)
“consiste básicamente en codificar intensamente alrededor de una categoría
considerada como eje”, denominándola comúnmente como categoría central por su
gran capacidad explicativa respecto del problema de investigación, para lo cual
estos autores identifican una serie de pasos para alcanzar dichos propósitos: -
Se extraen las propiedades de cada una de las categorías a través de
dimensiones implícitas o explícitas. - Se ahonda en el análisis buscando
condiciones, interacciones, estrategias y consecuencias del fenómeno al que
hace referencia cada categoría. - Se establecen las relaciones entre las
categorías y sub-categorías. De acuerdo con Strauss y Corbin (2002:135), la
codificación axial se relaciona con “el proceso de reagrupar los datos que se
fracturaron durante la codificación abierta”. Para lograr lo anterior, será
necesario relacionar las categorías y sub-categorías mediante oraciones que
denotan su vínculo, siendo importante además intentar encontrar claves en los
textos que permitan relacionar las categorías principales entre sí.
las sub-categorías aportan una mayor fuerza explicativa del
fenómeno con el cual se encuentran asociadas (fenómeno que consideramos como
una categoría en nuestra investigación), porque intentan responder preguntas
tales como cuándo, dónde, por qué, cómo y con qué consecuencias sucede dicho
fenómeno (Strauss y Corbin, 2002; Charmaz, 2006; Andréu et al., 2007). De
acuerdo con Strauss y Corbin (2002:139), las respuestas a dichas preguntas a
través de la codificación axial le permiten al investigador contextualizar los
fenómenos dentro de una “Estructura Condicional”, para saber por qué ocurren
ciertos hechos, es decir “las circunstancias en las cuales se sitúan o emergen
los problemas, asuntos, acontecimientos o sucesos pertenecientes a un
fenómeno”. A su vez, la codificación axial revela al analista el “Proceso” para
conocer cómo actúan las personas, lo que por ende implica identificar “la acción/interacción
en el tiempo de las personas, organizaciones y comunidades, en respuesta a
ciertos problemas y asuntos”. De esta forma, los fenómenos a los que aluden
cada una de las categorías, identificadas en la fase previa, describen los
“patrones repetidos de acontecimientos, sucesos, o acciones/interacciones que
representen lo que las personas dicen o hacen, solas o en compañía, en
respuesta a los problemas y situaciones en los que se encuentran” (Strauss y
Corbin, 2002:142), por lo que, en la codificación axial, adquiere especial
relevancia la descripción de las condiciones y sus múltiples propiedades
asociadas a cada uno de los fenómenos identificados. De acuerdo con Valles
(1997), esta descripción de propiedades que aporta la codificación axial se sistematiza
a través del “paradigma de la codificación”, que implica la identificación de
las condiciones, interacciones, estrategias/tácticas y consecuencias que se
encuentran relacionadas con una categoría.
A partir de los elementos descritos en el Cuadro 2, deben
establecerse las relaciones que vinculen a las categorías con las
sub-categorías, mediante un “análisis intenso hecho alrededor de una categoría
cada vez, en términos de los elementos del paradigma” (Valles, 1997:350),
identificando las condiciones, acciones/interacciones y consecuencias en los
datos que emergen de los textos de las entrevistas. Habitualmente, el
establecimiento de estas relaciones entre categorías y sub-categorías se representa
mediante diagramas que grafican dichos vínculos (Strauss y Corbin, 2002; Andréu
et al., 2007). Una posibilidad adicional para analizar más profundamente la
relación entre la estructura condicional y el proceso aludida por la
codificación axial, se encuentra asociada con la construcción de la “matriz
Condicional/Consecuencial”, desarrollada por Strauss y Corbin como un elemento
complementario a los postulados de la versión original de la Grounded Theory
(Andréu et al., 2007). mediante esta herramienta, el investigador puede
contextualizar el fenómeno investigado relacionando las condiciones y las
consecuencias que fueron identificadas en la codificación axial a través del
paradigma de la codificación antes descrito, permitiéndole ubicar el problema
investigado en una perspectiva micro y macro en cuanto a sus alcances e
impactos. De acuerdo con Strauss y Corbin (2002:199), dicha matriz es otro
mecanismo de codificación que permite “construir un relato sistemático, lógico
e integrado, que debe especificar la naturaleza de las relaciones entre los acontecimientos
y fenómenos significativos”, traduciéndose en una tabla de doble entrada como
se presenta en el ejemplo del Cuadro 3 para el concepto de responsabilidad
social universitaria, ubicándose en cada una de las filas a las condiciones
asociadas con el problema investigado, en tanto que en las columnas se
clasifican las consecuencias derivadas de las condicionantes identificadas en
cada fila (Andréu et al., 2007). Así, la elaboración de esta matriz permite al
investigador visualizar las relaciones que se generan entre las condiciones del
problema investigado y sus consecuencias derivadas, expresadas en diferentes
categorías de análisis. la matriz de equilibrio permite observar los vínculos
existentes entre las acciones/interacciones que cada actor involucrado
desarrolla, como respuesta a las condiciones establecidas en cada fenómeno las
que inicialmente hemos identificado como una categoría.
.2.3. Codificación
selectiva De acuerdo con Corbin y Strauss (1990), la codificación selectiva
es el proceso por el cual todas las categorías previamente identificadas son
unificadas en torno a una categoría de “núcleo” o “central”, que representa el
fenómeno principal que está siendo estudiado. Para Trinidad et al. (2006:50),
la codificación selectiva únicamente se inicia cuando se descubre la categoría
central, debido que, a partir de ese momento, el investigador “delimita la
codificación solo a aquellas variables que se relacionan de manera
significativa con dicha categoría”, con lo cual los anteriores procesos de codificación
descritos previamente deben finalizar, para concentrarse en la búsqueda de las condiciones
y consecuencias de la categoría central. Asimismo, Andréu et al. (2007:95)
plantean que la efectividad del proceso de codificación selectiva se fundamenta
en “la interrelación de unas categorías con otras y todas a su vez con la
categoría central”, ratificando con ello la importancia que tiene para la
construcción de la teoría la identificación de la categoría central, como el
punto de partida de la redacción de la propuesta teórica a partir de los datos
obtenidos en la investigación. Basándonos en Strauss y Corbin (2002:161), las
principales características que debe cumplir una categoría para ser considerada
como central o nuclear serían: - Todas las otras categorías principales se
pueden relacionar con ella. - Debe aparecer con frecuencia en los datos. Ello
significa que, en todos, o en casi todos los casos, existan indicadores que
apunten a tal concepto. - la explicación que se desarrolla a partir de relacionar
las categorías es lógica y consistente y los datos no son forzados. - El nombre
o la frase usados para describir la categoría central deben ser lo bastante
abstractos para que puedan usarse para hacer investigación en otras áreas
sustantivas, que faciliten el desarrollo de una teoría más general. - A medida
que el concepto se refina analíticamente por medio de su integración a otros
conceptos, la teoría crece en profundidad y poder explicativo. - El concepto
puede explicar las variaciones, así como el asunto central al que apuntan los
datos, o sea, cuando varían las condiciones la explicación se mantiene, aunque
la manera como se expresa un fenómeno puede variar algo. Así, el descubrimiento
de la categoría central se considera como el primer paso de esta fase (Strauss
y Corbin, 2002), adquiriendo gran importancia para cumplir con los propósitos
de reducir e integrar todos los elementos descubiertos en los datos hasta este
momento, fundamentalmente por su capacidad de representar el tema principal de
la investigación debido a su poder analítico.
La estructuración de la teoría Una vez desarrolladas las etapas anteriores, corresponde dar forma a la teoría mediante la articulación de los elementos básicos de cualquier propuesta teórica: categorías, propiedades de las categorías e hipótesis (Valles, 1997; Trinidad y Jaime, 2007). En el caso específico de las hipótesis, en esta última etapa aparecen formuladas de manera más concreta y específica, respecto de las posibles respuestas provisionales que surgen acerca de las relaciones entre categorías. Hasta el momento, las hipótesis habían aparecido esporádicamente a lo largo de la comparación constante de incidentes, categorías y sus propiedades, expresadas como formulaciones parciales y tentativas, por ejemplo, en los memorandos, pero que a partir de ahora permitirán construir o ser expresadas como hipótesis teóricas (Trinidad et al., 2003; Trinidad y Jaime, 2007). Además, como señalan Strauss y Corbin (2002:159), en esta etapa el investigador está trabajando con datos muy refinados obtenidos comparando caso a caso, por lo que “son abstracciones y representan […] las historias de muchas personas o grupos reducidas a términos altamente conceptuales”. Se trata de conceptos abstractos que alcanzan la posición de categorías, que le permiten al investigador explicar un fenómeno mediante un conjunto de afirmaciones relacionadas entre sí. Según Valles (1997:352), en esta etapa adquiere gran relevancia la delimitación teórica, caracterizada por dos rasgos distintivos de esta fase: - El criterio de parsimonia (o economía científica): explicación y comprensión de un fenómeno con el mínimo de conceptos y formulaciones. - El criterio de alcance: amplitud del campo de aplicación de la teoría sin desligarse de la base empírica de partida. En cuanto a la parsimonia o economía científica, ésta se obtiene desarrollando la codificación selectiva al buscar las categorías centrales, mediante un refinamiento analítico que permite reducir las categorías para focalizar e integrar la teoría, permitiendo explicarla con una base mínima de conceptos (Valles, 1997; Strauss y Corbin, 2002; Trinidad et al., 2006; Andréu et al., 2007). Respecto al criterio de alcance, en la TF surgen como posibilidades de generalización la teoría substantiva y la teoría formal, que permiten cumplir con el propósito de generar una propuesta de sistematización teórica a partir de los datos obtenidos durante una investigación, distinguiendo entre la teoría desarrollada específicamente para la temática concreta de la investigación, de aquélla que pretende alcanzar un nivel de abstracción mayor, para ser aplicada en ámbitos científicos más amplios (Trinidad et al., 2006). De acuerdo con Glaser y Strauss (2006:32), ambos tipos de teoría son de alcance medio, pero que, en el caso de la teoría substantiva, “se desarrolla en un área sustantiva o empírica de la investigación sociológica como la atención al paciente, las relaciones raciales, la educación profesional, la delincuencia, o las organizaciones de investigación”. En cambio, estos autores definen a la teoría formal como aquélla que:
La estructuración de la teoría Una vez desarrolladas las etapas anteriores, corresponde dar forma a la teoría mediante la articulación de los elementos básicos de cualquier propuesta teórica: categorías, propiedades de las categorías e hipótesis (Valles, 1997; Trinidad y Jaime, 2007). En el caso específico de las hipótesis, en esta última etapa aparecen formuladas de manera más concreta y específica, respecto de las posibles respuestas provisionales que surgen acerca de las relaciones entre categorías. Hasta el momento, las hipótesis habían aparecido esporádicamente a lo largo de la comparación constante de incidentes, categorías y sus propiedades, expresadas como formulaciones parciales y tentativas, por ejemplo, en los memorandos, pero que a partir de ahora permitirán construir o ser expresadas como hipótesis teóricas (Trinidad et al., 2003; Trinidad y Jaime, 2007). Además, como señalan Strauss y Corbin (2002:159), en esta etapa el investigador está trabajando con datos muy refinados obtenidos comparando caso a caso, por lo que “son abstracciones y representan […] las historias de muchas personas o grupos reducidas a términos altamente conceptuales”. Se trata de conceptos abstractos que alcanzan la posición de categorías, que le permiten al investigador explicar un fenómeno mediante un conjunto de afirmaciones relacionadas entre sí. Según Valles (1997:352), en esta etapa adquiere gran relevancia la delimitación teórica, caracterizada por dos rasgos distintivos de esta fase: - El criterio de parsimonia (o economía científica): explicación y comprensión de un fenómeno con el mínimo de conceptos y formulaciones. - El criterio de alcance: amplitud del campo de aplicación de la teoría sin desligarse de la base empírica de partida. En cuanto a la parsimonia o economía científica, ésta se obtiene desarrollando la codificación selectiva al buscar las categorías centrales, mediante un refinamiento analítico que permite reducir las categorías para focalizar e integrar la teoría, permitiendo explicarla con una base mínima de conceptos (Valles, 1997; Strauss y Corbin, 2002; Trinidad et al., 2006; Andréu et al., 2007). Respecto al criterio de alcance, en la TF surgen como posibilidades de generalización la teoría substantiva y la teoría formal, que permiten cumplir con el propósito de generar una propuesta de sistematización teórica a partir de los datos obtenidos durante una investigación, distinguiendo entre la teoría desarrollada específicamente para la temática concreta de la investigación, de aquélla que pretende alcanzar un nivel de abstracción mayor, para ser aplicada en ámbitos científicos más amplios (Trinidad et al., 2006). De acuerdo con Glaser y Strauss (2006:32), ambos tipos de teoría son de alcance medio, pero que, en el caso de la teoría substantiva, “se desarrolla en un área sustantiva o empírica de la investigación sociológica como la atención al paciente, las relaciones raciales, la educación profesional, la delincuencia, o las organizaciones de investigación”. En cambio, estos autores definen a la teoría formal como aquélla que:
“se desarrolla de manera formal o conceptual en un área de
la investigación sociológica, como el estigma, la desviación de la conducta, la
organización formal, la socialización, la congruencia estatal, autoridad y
poder, sistemas de recompensas, o la movilidad social”.
En síntesis, debe construirse la teoría identificando una
categoría central a partir de la cual se establecen las relaciones con las
demás categorías, sub-categorías y las hipótesis correspondientes, todo
expuesto en un informe que condense dichos elementos a través de una
estructuración lógica y coherente, utilizando el mínimo de conceptos posible
para explicar su proposición teórica. Finalmente, es importante recordar que la
TF, además, identifica algunos criterios útiles para valorar la calidad de la
teoría construida por el investigador, entre los que se pueden mencionar: 1) el
ajuste a los datos, 2) la relevancia en la explicación y 3) la modificabilidad
(Glaser y Strauss, 2006; Trinidad et al., 2006; Trinidad y Jaime, 2007). En
términos muy sencillos, tal y como explican Trinidad y Jaime (2007:47), la
aplicación de estos criterios implica demostrar “que la teoría sea capaz de
explicar lo que sucedió en un tiempo anterior, predecir lo que puede suceder, e
interpretar lo que está sucediendo” respectivamente para cada criterio.
Conclusiones
El desarrollo de una investigación desde un enfoque
cualitativo ofrece al investigador una riqueza de posibilidades bastante
importante en el análisis de los datos, que puede ir desde lo estructural a lo
interpretativo (Valles, 1997; Trinidad et al., 2006), donde la TF se ubica en
el segundo caso como una propuesta fuertemente concentrada en la “construcción”
de teoría desde una perspectiva fenomenológica, desarrollando simultáneamente
el análisis de los datos, su categorización y la redacción de la teoría
asociada al problema investigado. Sin embargo, en la literatura se observan dos
grandes escuelas sobre la TF (Jones y Alony, 2011): por una parte, los
“glaserianos” que mantienen una postura más ortodoxa de la TF, que apuestan por
concentrarse en las bases y procedimientos más tradicionales y originales,
versus los “straussianos” que han acogido de buena manera las innovaciones a la
TF, tales como la codificación axial, o más recientemente la postura de
aquellos autores que reconocen el aporte de los programas informáticos para
realizar el análisis de los datos cualitativos a través de la TF, situación que
Glaser rechazaba vehementemente (Valles, 2005). En este contexto, en este
trabajo se hace énfasis en una perspectiva holística e integradora de la TF,
recogiendo sus aspectos tradicionales y fundacionales como el método de
comparación constante o el muestreo teórico, así como aquellos procedimientos
básicos como la codificación y categorización, incluida la codificación axial,
además de la redacción de la teoría a partir de la identificación de una
categoría central, sus propiedades e hipótesis. Así, la utilización de la TF en
el ámbito de las Ciencias Sociales, y muy especialmente en el análisis de datos
cualitativos con el propósito de teorizar respecto de los fenómenos sociales
investigados, se transforma en una opción metodológica interesante toda vez
que, a nuestro juicio, supera las limitaciones del tradicional análisis de
contenido aplicado a las investigaciones cualitativas, permitiendo al
investigador social otorgar un valor agregado importante a las experiencias y
puntos de vista aportados por las personas que están relacionadas o afectadas
por una problemática social, a través del desarrollo de teorías substantivas
que intentan explicar de manera más precisa dichas problemáticas.

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